Volar a Japón con Emirates

Estas vacaciones es la segunda vez que vuelo con Emirates para ir a Japón. La primera experiencia fue muy buena, en varios sentidos y por eso, lo de repetir con esta compañía.

Los precios de los billetes son muy competitivos – si se miran con suficiente antelación, se pueden encontrar precios muy razonables – y dada la excelente reputación de Emirates, viajar con ellos, da más confianza que viajar con otras compañías, incluso europeas, y no digamos las low-cost que escatiman en toda clase de aspectos, hasta en seguridad…

En viajes muy largos, una ventaja importante es la comodidad de hacer la escala, más o menos, a mitad de trayecto, con lo que el viaje se hace menos pesado.

En el tiempo de espera al hacer el transbordo, el aeropuerto de Dubai es un lugar de lo más entretenido, no sólo por la cantidad de tiendas, cafés y restaurantes, sino también por el movimiento frenético de gente. Y aún así, si uno prefiere descansar, hay zonas más tranquilas y hasta algún pasillo con tumbonas, que son lo suficientemente cómodas como para echar una cabezadita.

 

La comida es excelente y según indican, todos los alimentos son halal. Además hay posibilidad de seleccionar otros tipos de menús, aparte del estándar: vegano, para celíacos, kosher, etc.

Aparte de lo molesto que resulta que haya niños cerca – en realidad, son molestos siempre en sitios cerrados en los que deberían tener la suficiente educación por parte de los padres como para saber comportarse socialmente, véase cines, restaurantes y otros sitios públicos -, una pega que podría poner a viajar con Emirates es el frío. Porque no hay suficiente sitio, pero si lo hubiera, se verían pingüinos paseando a sus anchas por el avión, del frío que hace. Seguro que hay alguna razón que se escapa a mi entendimiento, pero es que el aire acondicionado está tan fuerte, que aún llevando una “rebequica”(*), pañuelo en el cuello y tapada hasta el cuello con la manta de cortesía que ofrecen, se pasa frío.

Con unas cosas y con otras, buenas y no tanto, volar con Emirates tiene un puntazo positivo por la posibilidad de hacer el check-in online o usando la aplicación para móvil, propia de Emirates (supongo que todas o casi todas las compañías aéreas ya ofrecen esa posibilidad). De hecho, hasta es más claro y sencillo hacerlo con la aplicación que a través de la página web.

A la llegada al aeropuerto, mirando el reloj cada pocos minutos, para controlar la hora, por fin localizas el mostrador de la compañía, y uno se encuentra con una fila de cientos de personas esperando para facturar el equipaje. Y de repente, ves como llega alguien, se va hacia otro mostrador en el que no hay nada de cola y pasa rápidamente.

¡La cara de estupor que se le queda a uno!

Pues esa cara se me quedó en mi primer vuelo con Emirates.

Prestando un poco de atención, se ve entonces un cartel que indica que ese mostrador es para los viajeros que han hecho el check-in previamente.

En este segundo viaje con Emirates, aprendida la lección, hemos ido con los deberes bien hechos.

Y así es como, por unos minutos, uno se siente como un VIP, especial (como hace unos años se anunciaba con los caramelos de Werters Original).

 

——

rebequica = diminutivo de rebeca, tipo de chaqueta también conocida como cardigan, sin cuello, abrochada por delante, y cuyo primer botón está, por lo general, a la altura de la garganta.

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